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Archivo diario: 17 mayo, 2012

RRAA, LOS DESENMASCARADOS Y LA PUBLICIDAD

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Caminas por las calles de Buenos Aires y en medio del bombardeo publicitario los carteles parecen todos tener la misma cara,¿es una alucinación o es verdad?

Los carteles son todos lindos, todos bellos, todos imperativos de un canon que preexiste en nuestro imaginativo, en nuestros deseos de plástico, lúcidos y brillantes como el pelo de las modelos al lado de una lata de cerveza, un coche, o un shampoo para el pelo.

Pero ahora frente a tus ojos algo distinto, en lugar de caras bonitas hay una mancha de color azul, roja, amarilla, es el marco de un artista que cansado de las obviedades publicitarias quiere mandar un mensaje.

RRAA (su acrónimo en el arte) es argentino, tiene 30 años y vive en Buenos Aires, su ciudad. Es artista y proviene del mundo de la publicidad donde, por algún tiempo, trabajó como director de arte para agencias que trabajan para grandes marcas. Empezó y dejó dos veces esa carrera, la última vez en el 2011, tras la invasión estadounidense a Irak, una guerra relámpago que explotó en su cabeza el deseo de cambiar, de empeñar su creatividad en el arte plástico, que ve como un oficio noble y social, y dejar de consumir sus energías por el mercado publicitario, imperativo y imperialista, como él lo considera.  Frente a sus ojos la publicidad  es la hipocresía de un mundo consumista privado de valores, espejo deformado de una realidad ya de  por sí deforme y artificial.

“Veo un cartel de Coca-Cola por la calle, bueno, veo la publicidad de un celular, me parece bárbaro. Pero si me lo encuentro en cada esquina entonces no, no me cabe. Eso ya no es publicidad es bombardeo”, comenta algunos días atrás en un bar de Colegiales, su barrio. Esos modelos que aparecen en los afiches publicitarios, esas máscaras vendedoras de productos y marcas, le parecen todas iguales en su función engañosa y “necesitan ser desenmascaradas”. Eso pensó una noche de abril de ese año cuando, mientras paseaba a su perro, por primera vez pintó de amarillo (el único color que tenía en su garaje) el rostro de un afiche publicitario en la avenida Álvarez Thomas. Se habían cumplido las ganas de mostrarse en la calle.

Desde esa primera noche la semillita plantada casi por juego empezó a brotar, a crear interés y preguntas, a crecer fuera, en las miradas y en la curiosidad de la gente y dentro de él como un proyecto serio y concreto.

Un proyecto en lo cual RRAA gasta energía y fuerzas, tiempo y plata, sin que nadie lo ayude. Explica que ya diversos amigos quieren acompañarlo en su salidas desenmascaradoras y algunos artistas se ofrecen a viajar con sus ideas, pero en este momento siente la necesidad de vivir cada instante de esta nueva experiencia como un camino propio, hecho con su propias manos.

En el imaginario se ve como un Robin Hood que combate la invasión publicitaria para devolver a la gente su espacio público y nuevas reflexiones, en la realidad se acerca a algunos artistas que inspiraron su idea.

La finalidad y los medios de “Los desenmascarados”, así llama a su campaña, ya tienen algunos predecesores. Un ejemplo claro es Oscar Brahim, porteño y artista callejero que hace algunos años, durante las numerosas horas de trabajo en las calles de la ciudad a bordo de su taxi, intervenía con ironía y sátira los afiches que encontraba en su camino. De este artista existe un documental realizado en 2004 con título OSCAR.

Otro ejemplo es Shepard Fairey, que en los años 80 introdujo la técnica del póster en el mundo de la Street art con los afiches de Andree the Giant, aparecidos por primera vez en Los Ángeles, y que conquistaron en poco tiempo los muros de diferentes ciudades del mundo. Según Farey, la propaganda OBEY GIANT es “un experimento de fenomenología que tiene el fin de despertar un sentido de fascinación hacia el entorno de uno, o sea, intenta estimular la curiosidad y atraer a la gente a cuestionar tanto la campaña como sus relaciones con quienes les rodean. Dado que la gente no está acostumbrada a ver anuncios o propaganda cuyos motivos no sean obvios, los encuentros frecuentes y nóveles con la propaganda Obey provocan pensamiento y posible frustración, y en cualquier caso revitalizan la percepción y atención del espectador a los detalles.” (Shepard Farey, Obey Giant manifest).

Shepard, tras el fenómeno de la propaganda Obey, se convirtió en uno de los artistas callejeros más conocido de los últimos años, llegando incluso a preparar la campaña electoral del político Barack Obama. Desde entonces es un protagonista indiscutido de la escena del arte contemporáneo, sus obras aparecen en las galerías de arte, tiene una línea de ropa y en el mundo de la publicidad ya ha puesto la firma sobre campañas para grandes marcas. Un artista tiene que comer y si puede hacerlo gracias a su arte mucho mejor.

Al contrario RRAA, por el momento, tiene una página en Facebook, no quiere entrar de vuelta a servicio del mundo publicitario, pero tiene pensado seguir su proyecto de desenmascaramiento de los mitos publicitarios, hacerse un artista conocido, poder vivir de su arte y desarrollar otros proyectos con otros artistas, que ya golpean a su misteriosa puerta.

Esperemos que el tiempo, la gente y el mundo del arte hablen por él mientras la publicidad hace su trabajo.

Sinue Valle

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